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Gerardo Masana (Flaco)
| Cargo | Luthier Fundador | | Fecha Nacimiento |
1/2/1937 | | Lugar de Nacimiento | Banfield, Buenos Aires | | Fecha Ingreso | 1966 | | Fecha Salida | 23/11/1973 |
No está puesto el primero de la lista por capricho, sino por simple lógica. "El Flaco" fue el creador de un grupo de jóvenes locos que se juntaban para hacer música y humor en los certámenes de coros universitarios. Este grupo se llamaba "I Musicisti", de dónde salieron algunas de las primeras obras que conocemos de Les Luthiers. Además, debido a tensiones surgidas entre los integrantes del grupo, fue el que puso punto final a la formación. Al momento se unieron a él Jorge Maronna, Marcos Mundstock y Daniel Rabinovich (Carlos Núñez lo haría poco tiempo después), por lo que también se puede afirmar sin lugar a dudas que fue el fundador de Les Luthiers tal y como lo conocemos en la actualidad.
Gerardo fue un personaje muy peculiar e inquieto. De sus manos salieron los primeros instrumentos informales que interpretaron Les Luthiers, además de las primeras partituras. De hecho, la primera obra que interpretaron como "I Musicisti" fue "Il Figlio del Pirata", y la obtuvo de un viejo baúl en el que su abuelo (músico catalán) guardaba las partituras entre las que se encontraba esta parodia de ópera compuesta por Carlo Mangiagalli que representaba una sátira de la ópera seria y que venía a ser una especie de culebrón. Gracias a esta obra, "el Flaco" se animó a componer la siguiente obra para el próximo certamen de coros universitarios, llamada "Cantata Modatón". Sí, se parece sospechosamente a la celebérrima "Cantata Laxatón", y es que de hecho es su predecesora. Dado el éxito de ambas obras aparecieron las primeras críticas en los diarios de Buenos Aires y comenzaron a ser llamados para actuar en distintos locales, comenzando ahí una andadura repleta de éxitos que no ha tenido fin hasta la actualidad.
Para ilustrar un poco mejor la personalidad de Gerardo, creemos que bastará con decir que un día, mientras esperaba en la parada el autobús 155 junto a su mujer, Magdalena, vio unos tubos de cartón de esos empleados para enrollar telas tirados en la calle y comenzó a sospechar que podrían servir para producir un nuevo sonido. Esta sospecha acabó convirtiéndose en el famoso "Bass Pipe A Vara". La sufrida Magdalena tuvo que soportar además el desguace de su carrito de la compra ya que dado el volumen del nuevo instrumento Gerardo adivinó la posibilidad de utilizar las ruedas para poder desplazar los tubos al tocarlo. O, por ejemplo, también puede servir para ilustrar la personalidad de esta genial persona el testimonio de su resignado hijo Sebastián, quien recuerda que, a muy tierna edad, le regalaron una trompetilla de plástico a la que tenía gran cariño. Un día desapareció y no volvió a verla hasta que fue a ver un espectáculo con su familia y de repente, al alzarse el telón, vio a Marcos Mundstock tocando un extraño instrumento construido con una manguera y con la trompetilla a la que tenía tanto cariño: el simpático "Gom Horn Natural".
Poco tiempo después de abandonar su carrera de Arquitecto para dedicarse por completo a componer obras y construir instrumentos (camino seguido poco a poco por el resto de los integrantes del grupo) le fue detectada una leucemia que le hizo apartarse poco a poco de las actuaciones del grupo, aunque siguió componiendo y construyendo instrumentos hasta el final de sus días. Lo último que podemos apreciar de su obra junto a Les Luthiers y tal vez lo más conocido por el público sean las frases que pronuncia en la obra "Voglio entrare per la Finestra", en un italiano que deja bastante que desear. La degeneración se hacía más patente día a día, hasta el punto de que durante un espectáculo en el que Daniel Rabinovich tenía que abrazarlo resultó con una costilla rota. Su defunción, el 23 de noviembre de 1973, supuso un duro golpe para todos, pero lo cierto es que murió plácidamente en su propia cama después de mantener conversaciones tanto con su familia como con el resto de los integrantes. Queda patente el afecto que le profesaban sus compañeros con solo decir que desde su muerte su mujer y sus hijos son partícipes en igual medida de las ganancias económicas del grupo, lo cual se sigue cumpliendo a rajatabla hasta la actualidad.
Es innegable que todo fan que se precie le debe agradecimiento al maravilloso Gerardo Masana, fundador de Les Luthiers, gracias al cual podemos disfrutar de los maravillosos momentos que todos hemos pasado viendo sus obras, tanto las antiguas en las que él estaba presente como en todas las demás en las que eran ellos los que le tenían presente a él. Queremos desde aquí mostrar nuestro agradecimiento y admiración para este maravilloso músico y humorista y mejor persona. Muchísimas gracias de parte de Los Luthiers de la Web. Un día se vino con una caja de pelucas y la partitura de "Il figlio del pirata", de Mangiagalli, bajo el brazo para ponerla en escena con los compañeros del coro. Otro día diseñó el bass-pipe a vara. También el cello leguero, el latín, la violata, la máquina de tocar. Agarró -como diría él- y los hizo con sus propias manos. Otros días, en los viajes en colectivo a su trabajo de arquitecto, compuso las primeras partituras para el conjunto de instrumentos informales. "Laxaton", ''El alegre cazador que vuelve a su casa con un fuerte dolor acá". Y varias más.
Muchos días nos dijo lo que había que hacer sin alzar la voz jamás. Todos los días ejercía su pureza, su humor.
Su amor por Bach y por Stravinsky. Por el jazz. Por Picasso, por Gaudí. Su felicidad al tocar el bass-pipe. Su alegría por el éxito de LES LUTHIERS. Así lo recordamos desde que, un día terrible, Gerardo no estuvo más con nosotros.
LES LUTHIERS Seguirá apareciendo en los programas junto a sus compañeros, pero eso sólo será un gesto sentimental de aquellos o un homenaje que quieren hacer permanentemente. Porque Gerardo Masana ya no volverá a sumar su fino humor a "Les Luthiers" de los que fue uno de los fundadores, como lo había sido asímismo de "I Musicisti", su antecedente inmediato.
El viernes último, a las 23, Gerardo perdió su larga batalla contra la leucemia que lo había obligado cada vez con mayor frecuencia a no integrar el conjunto. Éste, finalmente, decidió suspender varias funciones a las últimas semanas de actuación en el teatro La Salle, donde vienen realizando el Recital 73 y encarar su consiguiente reestructuración. La función, también entre ello, debe continuar.
Masana era tan buen músico como arquitecto. Y tanto una actividad como la otra las encaraba a partir de esa visión particular, desenfadada, irónica, que define el espíritu de "Les Luthiers" frente al hecho cultural, o mejor dicho, a ciertos "tics" de las élites. Fue algo más que uno de los fundadores de este conjunto y de "I Musicisti". Creó para ellos la mayoría de los instrumentos de los que ejecutan, los construyó y además compuso las primeras partituras que se interpretaron para ellos. Estos quedan documentados en los primeros long play de "Les Luthiers" y son un aporte de ninguna manera escasos para el éxito de ese humorismo tan especial, de esa forma tan seria de hacer sonreír inteligentemente. Tenía un vago parecido físico con aquel melancólico personaje que se llamó Stan Laurel, el flaco del dúo famoso. Se le podía sorprender a veces en la mirada la misma sombra inexplicable, esa cierta tristeza desopilante que enfrentaba a las enfurruñadas rabietas del gordo. Que tuviera 36 años en el momento de morir puede acaso explicar esa vaga presencia.
(Diario el Mundo, Bs.As., 26/11/1973)
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